sábado, enero 22, 2011

El cero no existe…

Toma las horas, hazlas sucesivas,
suma sus dígitos
advertirás la inexistencia del cero,
la unidad lidera la secuencia
acotando el nueve el fin del ciclo.
La una de la madrugada es disímil
a la una de la tarde…
el formato de las doce horas
no corresponde al andar del Sol.
El nueve culmina el conteo precedente,
el uno no es flanqueado por el cero.
Entre más ceros el mismo dinero,
la fantasía la adornan círculos,
el orden lo impone el caos.
El modelo matemático anarquiza
la cadena de eslabones afines,
el todo deriva de la disposición
del uno y su vecino.
Aunque no existe y sí su valor prescrito,
el cero acomoda la evaluación y conjetura
al cúmulo de cuantías adscritas
al portal de la omega y apellido infinito.

Juan Espinoza Cuadra
México
Enero MMXI