sábado, marzo 26, 2011

Una reprensión a la inevitabilidad de la muerte…

Redefino el abandono de efluvios
a la remota posibilidad de trascender…
volar desde la nada hacia el simulacro,
andar difundido por los éteres,
sin reflejo en la carátula de los Dioses.
Música ochentera conspicua de alarde
deslizada por el barro atardecido,
los innumerables labios de salitre
y caderas púrpuras de brillo.
Eterno desde las manos descarnadas
perpetuo en la multiplicidad de los vértices,
muslos coloridos de pupitre y sanguijuelas,
irredento trovador masticando la muerte.
Perenne concepción fálica
para la angulosidad de tus serpentinas,
menester mestizo con aroma a ron
andando descalzo por tu pecho fluvial.
Los rostros difuntos desaguan magueyes
en ese desierto entre corchetes de tu vientre,
tu concha no es más áspera que el viento
ni mas adimensional que tus contradicciones.
Amago de vándalo mastico tabaco
donde el olfato se hace difuso,
y la inmovilidad tuerce la mano
cuando el aroma a dolor aún es temprano.


Juan Espinoza Cuadra
México
Marzo de MMXI