lunes, enero 24, 2011

Edna Moradho Dethí…

El amor a la vuelta de la esquina
nos desacierta inciertamente,
a despropósito de alguna especulación.
Te alcanza, reflexiona contigo, se queda o se va.
Su inaudibilidad masculla nombres,
Edna Moradho Dethí, a modo que la gracia
arrastra colindes imprecisos cuando se pronuncia.
A lo lejos un gramófono chicharresco, su música
derrumbándose con las hojas de los mangos
sobre los techos de piel morena y Luna,
se toman de las manos los enamorados
para dejar de orar en la medianía del atardecer.
El amor tiene una mueca perpendicular
y un boleto de avión que reclamar,
una crucifixión con una hora adelantada
un evangelio de chapopote y
un verso de carcajada.
Edna Moradho Dethí bajo su falda
presume la delta aritmética,
la yerba verde que da lugar al musgo quimérico,
el martillo carnívoro frívolo
asestando golpes a los minutos.
La nieve ya no es pálida, es nieve,
disolviéndose en las butacas de madera vieja
de los septiembres.
Ubérrima las puntas rosa
en las que se hace adulto el beso,
el cariño.
Abrevan los días la savia del niño,
se clava el odio en el argot mestizo
donde vuela el pajarillo
su esclavitud de agua.

Juan Espinoza Cuadra
México
Enero MMXI