viernes, febrero 22, 2013


 
Al Poeta que soñó con un coito…

Antenoche olí su espalda.
Despertó al sentir el calor
de mi inhalación jadeante.
Al darse la vuelta hacia mí,
olí sus senos.
En la penumbra me aleje
para contemplarlos.
No estaban visualizados
en mi imaginación.
No fue un sueño.
Desde entonces…
la despierto cada noche
para que me atormente
con sus aureolas inflamadas
entre mis labios;
para que lapide inmisericorde
con su vértice hendida,
mi péndola exaltada.

Juan Espinoza Cuadra
México
Febrero MMXIII