viernes, febrero 22, 2013


Ernesto… ¿por dónde pasaba?
 

Nunca lo ví.
Desconozco que fue de su vida.
Si comió el último día que tú lo viste
o si murió un día o un mes después.

Esas putas que lo conocieron
no las recuerdan ni quienes
se las cogieron.
Si los borrachos recuerdan sus versos
quizás sea porque ese Poeta
caló profundo en ellos.

Sin avión, barco o automóvil
sin delito y… según escribes,
desde entonces en el cementerio,
su imaginación el monumento
al amor a sus putas y a sus pedos.

Cada poeta en su obra
expía la predestinación del verbo.  
Ayer fuiste tú quién recordó al poeta,
hoy, soy yo, quién te recuerda a ti.

Juan Espinoza Cuadra
México
Febrero MMXIII